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En la cultura de la montaña, a menudo se subestima el poder de un buen bastón. Muchos principiantes lo ven como un simple accesorio o un "apoyo para cuando hay cansancio". Sin embargo, en Awka Expediciones sabemos que la realidad es muy distinta: el uso correcto de los bastones de trekking transforma nuestra biomecánica, convirtiéndonos en vehículos de tracción en las cuatro extremidades.
Ya sea que estés enfrentando la pendiente del Mirador de Cóndores o aproximándote a un cañón técnico, dominar el uso de tu equipo es el primer paso para una progresión segura. A continuación, desglosamos la técnica, la historia y la ciencia detrás del bastón de trekking.
El concepto de usar un apoyo para caminar por terrenos agrestes es tan antiguo como la humanidad, pero su uso técnico en la montaña tiene raíces en los Alpes europeos. Durante el siglo XIX, los pastores y los primeros alpinistas utilizaban el Alpenstock, una larga y pesada vara de madera con punta de hierro, vital para cruzar glaciares y pastizales empinados.
No fue hasta la década de 1970 que la industria del equipamiento outdoor revolucionó este concepto. Inspirados en los bastones de esquí, surgieron los primeros diseños telescópicos de aluminio. Hoy en día, la evolución de los materiales nos permite contar con herramientas ultraligeras que soportan cargas dinámicas extremas.
El uso de bastones no es una cuestión de estilo; es pura física y salud articular. Integrarlos correctamente en tu marcha genera beneficios inmediatos:
Reducción del Impacto Articular: Estudios de medicina de montaña demuestran que el uso de bastones reduce hasta en un 25% la carga compresiva sobre las rodillas (específicamente la articulación patelofemoral) y los tobillos, especialmente durante los descensos con mochilas pesadas.
Eficiencia Energética (Efecto 4x4): Al involucrar los hombros, pectorales y dorsales, distribuimos el esfuerzo muscular. Las piernas se fatigan menos, lo que retrasa la aparición de calambres y mejora nuestra resistencia aeróbica.
Equilibrio y Puntos de Contacto: En terrenos irregulares, cruces de ríos o acarreos, pasar de dos a cuatro puntos de contacto con el suelo aumenta drásticamente la estabilidad, previniendo esguinces y caídas.
Para elegir el equipo adecuado, debemos entender su construcción. Los bastones modernos se dividen principalmente por su material y su sistema de plegado:
1. Según el Material del Tubo:
Aluminio (Aleación 7075): Son los caballos de batalla. Altamente resistentes y económicos. Su gran ventaja es que, ante una palanca extrema, el aluminio se dobla (y a menudo puede enderezarse), pero rara vez se quiebra de golpe.
Fibra de Carbono: La opción ultraligera, preferida para aproximaciones rápidas. Absorben excelentemente las vibraciones, pero requieren cuidado: ante un golpe lateral fuerte contra una roca, pueden astillarse o fracturarse sin previo aviso.
2. Según el Sistema de Ajuste:
Telescópicos: De 2 o 3 tramos que se deslizan uno dentro del otro. Pueden usar cierres de rosca (Twist-lock) o cierres de palanca (Flick-lock), siendo estos últimos los más recomendados por su facilidad de ajuste con guantes y su resistencia a climas gélidos.
Plegables (Tipo Sonda o Z): Los tramos están unidos por un cable interno de Kevlar o acero. Son hiper-compactos, ideales para guardarlos dentro de mochilas pequeñas, como las que usamos en el descenso de barrancos.
Tener el mejor bastón del mundo no sirve de nada si está mal configurado. La regla de oro es mantener la ergonomía:
Terreno Plano: Estando de pie, toma la empuñadura. Tu codo debe formar un ángulo exacto de 90 grados.
Ascenso Prolongado: Acorta los bastones entre 5 a 10 cm. Esto evita que tengas que levantar los hombros en exceso, lo cual generaría fatiga cervical.
Descenso Prolongado: Alarga los bastones entre 5 a 10 cm para que puedas apoyarte con firmeza antes de dar el paso hacia abajo, protegiendo tus rodillas.
La Dragonera (Correa): La mano debe ingresar a la correa desde abajo hacia arriba, de modo que al empuñar el bastón, el peso de tu muñeca descanse sobre la cinta y no requieras apretar el mango con fuerza excesiva.
En línea con nuestra filosofía de Conocer para Proteger, es crucial entender que los bastones pueden ser agentes erosivos si se usan mal.
Las puntas de carburo de tungsteno pueden rayar irreversiblemente formaciones rocosas históricas o arqueológicas.
El uso descontrolado fuera del sendero oficial perfora y daña la frágil flora andina y musgos.
Siempre recomendamos el uso de regatones (protectores de goma) cuando transitemos por roca limpia o asfalto, reservando la punta metálica solo para tierra suelta, barro o nieve.
En Awka Expediciones, garantizamos que tu progresión técnica sea óptima. Por eso, en rutas como nuestro trekking de avistamiento, incluimos el préstamo de bastones y realizamos una inducción técnica antes de dar el primer paso.
Eleva tu nivel, protege tus rodillas y camina con consciencia. ¡Comparte fotos de tu progresión en terreno y etiquétanos en Instagram en @Awka_expediciones para seguir formando esta comunidad de exploradores conscientes!